Relatos

boniatos

¡Qué movida, madre mía! Como si no tuviese suficiente con sobrevivir, ahora me piden que escriba. Que les diga lo que siento, que les hable de mi esfuerzo, pero ¿cómo van a entenderlo si aun sin querer tienen dinero? Ellos mueven la campana esperando a la
criada, analizan nuestras almas y bautizan nuestras armas, son ponzoña en nuestras
plumas y el polvo entre la bruma, pero aquí pasamos hambre y no hay por qué sufrir en balde.
Ven, entra en mi casa. Ven, escucha mi historia. Los billetes acallarán la sensación
contradictoria. Ya estoy desnudo, ¿qué más quieres? ¡Me he traicionado por boniatos, soy una puta entre mieles! Solo perseguía mi sueño, al menos sé que lo entiendes.
Pero yo no hago esto, yo me debo al arte.
Por favor, no me juzguéis.
Insisto, tengo hambre

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